jueves, mayo 26, 2005

A comerse la patria

Para los que no estuvieron presentes, un breve extracto del acto oficial por el 25 de mayo, realizado en nuestra escuela de repostería.

Introducción a cargo de la señorita Nilda
Un, dos, tres, probando...ejém...
Hola chicos, llegó la semana de la libertad y es un buen momento. Porque la libertad está bien. ¡Ok?

Un poco de historia
En este acto honraremos a nuestro emblema nacional alimenticio: la empanada. Sepan que lo es desde tiempos inmemoriales, cuando era utilizada, incluso, como escarapela. Créanme.
Ahora, recibamos con un aplauso a los empanados de ceremonia: Aldana, de 1ero A, y Marianito, de 7mo X. ¡Ahí llegan bailando! Los papis no se preocupen, que pueden respirar lo más bien.

Aclaración importante
Tampoco olviden que, con sol: la empanada de guerra.

Redacciones de nuestros alumnos.
Tema: la empanada.


La patria tiene la empanada caliente.
Óigame...¡oigamé, le digo!
Empanadas calientes, que queman los dientes.
Empanadas ígneas, resplandecientes de fuego,
a ver quién se atreve, a ver algún patriota.
Dele, Don. Para usted:
¡empanadas pirotécnicas!

Me quiero quemar los dientes
La negra me dice que, cuando era chica, siempre le tocaba vender las empanadas calientes que quemaban los dientes en los actos del 25 de mayo, pero que más tarde descubrió los beneficios de ser morocha y yo, más bien, pienso en su culo y en todo lo que le habrá redituado, porque, la verdad, nosotros caminamos por Corrientes, con su culo mágico benficiándonos, los pasajeros del subte gritan miau o chiflan cuando subimos las escaleras, los chicos del colegio ¡potra! exclaman al culo de la muy caballa, que taconea junto a mí, que nos impulsa lejos y nos redime constantemente.