jueves, noviembre 25, 2004

Para la señora preocupada.

Hace muchísimo que nuestro país está dominado por una droga de gran alcance.
Siéntese. Usted no se salva. Estoy hablando, de la Mateína.
Hoy nos concentraremos en ella y sus efectos sobre el adicto.
En primer lugar, sepa ud que el adicto consume al menos una dosis diaria de mateína. Los efectos sobre el son casi instantáneos: siente una necesidad irresistible de conversar. Si ud está con un adicto mientras consume, este seguramente le ofrecerá, inconsciente de sus actos, mientras le cuenta todo tipo de pavadas que le pasaron.
En los días de sol (principalmente fines de semana y vacaciones) suelen juntarse en plazas y parques a hacer un ritual del tomar mate.
“tengo un problema, venite a tomar unos mates y te cuento”, “che, hoy estoy al pedo a la tarde, paso por ahí a tomar unos mates”, estas son de las excusas mas utilizadas para perpetrar el hecho.
Las formas de consumir la mateína (llamada popularmente “Yerba”), son de las más variadas: mate de leche, rebajado con azúcar, con jugo de naranja, frío, con un agregado de café (en los peores casos), mate cosido, con cáscaras de frutas (limón, naranja, etc.) y demás.
Algunos, en la etapa terminal, suelen acompañar incluso con bizcochitos, facturas, galletitas, y demás.
Tenga cuidado, señora. Si escucha a su hijo decir “Mate”, “Bombilla”, “Porongo”, “termo”, “pava” o alguna relacionada, comience a prestar atención:
Tiene ud un adicto en la casa.